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ODONTOLOGÍA EN LAS FARC-EP: DISEÑANDO SONRISAS DE PAZ

Julián Orjuela Benavides

Odontólogo UN

Cand. Maestría Salud Pública Pontificia Universidad Javeriana

Miembro Corporación de Salud Abran la Puerta

Días antes de regresar a la Macarena-Meta, me surgió la pregunta de ¿cómo sería la odontología en la insurgencia?, motivada por las sonrisas sanas de las jóvenes guerrilleras vistas en los medios de comunicación de las FARC-EP y evidentemente por mi formación académica. En medio de una salida de campo, programada por el Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas de la Pontificia Universidad Javeriana, para aportar con proyectos académicos, de cara a la implementación de los acuerdos de la Habana, en la Zona Veredal de Transición y Normalización (ZVTN) Urías Rondón, surge la posibilidad de preguntarle a los excombatientes del por qué de sus sonrisas sanas y blancas.

Luego de recorrer en bus 4 horas desde Bogotá a Villavicencio, una de las vías con mayor inversión en el país pero su estado no se compadece a los recursos invertidos, llegamos al aeropuerto para abordar un avión de carga Douglas DC3, muy utilizado en la segunda guerra mundial, con 80 años de uso según nos comentó el piloto, en el que iban gallos, cajas de comida, víveres y un andamio. Después de una hora de vuelo, nos recibía la Macarena con una espesa neblina que no dificulto aterrizar.

A la espera, un campesino muy amable de la región, perteneciente a una de las tantas organizaciones campesinas que han hecho resistencia a la inclemencia de la guerra y que hoy, con esta nueva esperanza de construir la paz, se notan entusiasmados y sus ojos reflejan la esperanza de un país que podría comenzar a florecer.

Esperamos unos 5 minutos, mientras un caballo halaba una carretilla de carga que traía nuestro equipaje y partimos sin preámbulo para la Vereda Playa Rica, en una camioneta 4X4 de platón, durante 4 horas de viaje por una carretera destapada y mal trecha por la lluvia, que según los campesinos, una vez al mes le hacen mantenimiento ellos mismos, porque el Estado históricamente los ha hecho invisibles.

Llegamos sobre las 5 de la tarde con la bienvenida de un bello atardecer llanero al caserío llamado la “Y”, en la Vereda Playa Rica, por la forma de sus dos calles principales intuyo, en la cual hay unos 300 habitantes, 10 policías que cuidan en el día y los militares que patrullan en las noches, mientras observan un partido de micro futbol de la posible primera generación de esta región, que no tendrán que morir en la guerra, si el gobierno comienza a cumplir con lo pactado.

Al siguiente día me levante muy temprano en el modesto y afectuoso Hotel que llevaba el nombre de su propietario, “Don Pachito”, un campesino querendón que ha estado en la región hace mucho tiempo. Lo primero, fue bañarnos a tientas porque hay energía eléctrica tan solo 5 horas al día, de 12am a 1 pm y de 6 pm a 10 pm; en seguida desayunamos con huevos con arroz, plátano y chorizo. Al poco tiempo llegaron los miembros del Mecanismo de Monitoreo y verificación de la ZVTN a recogernos, como lo acordaron en una reunión los responsables de la salida de campo el día anterior en las horas de la noche.

Finalmente el momento esperado, me iba a encontrar con la guerrilla más antigua del continente en uno de sus lugares de presencia histórica y a la cual no pudo derrotar todo el poderío militar y tecnológico de un gobierno tan bélico como el de Uribe ni con el apoyo norteamericano. Debo decir que estaba muy ansioso por escucharlos y verlos. En la entrada un cartel Grande con la bandera de la FARC-EP y luego una serie de carteles que tenían mensajes de esperanza y de paz, uno de esos que le tome una foto, decía: “Hombres y mujeres con su corazón abrazan los primeros avances de transformación para nuestro pueblo colombiano”.

Luego de ver estos mensajes, la camioneta se detiene y nos bajamos. Levanto la cabeza y veo venir un hombre con camuflado y una boina negra que llevaba un Manuel Marulanda de adorno en vez de la clásica estrella; era Iván el comandante de la Zona Veredal, un señor muy parecido al comandante Jorge Briceño. Saludo a cada uno de los que íbamos de una manera muy tranquila y nos dio la bienvenida al campamento.

Nos sentamos en un lugar de recepción, en el cual seguramente hacen reuniones los comandantes que se encuentran en esta ZVTN, nos presentamos uno a uno y cuando me toco mi turno, presente mi interés de conocer frente al tema de salud en el que vengo adelantando mi investigación de la maestría. Luego de la presentación, se realizaron intercambios de diferentes temas como históricos, sociológicos, políticos, económicos, la gran mayoría en perspectiva de la implementación de los acuerdos. No era solamente el Comandante Iván, también estaba Salvador, un comandante que lleva 33 años en las FARC-EP, oriundo de Cundinamarca y dos mujeres comandantes, Liliana y Victoria, a la cual me le acerque a preguntar sí podía entrevistar al personal de salud. Me dijo que no había ningún problema y las mando llamar.

Mientras las esperaba, pensaba que había llegado el momento de comenzar a resolver la pregunta de las sonrisas blancas de la guerrillerada. Eran dos mujeres, Tatiana y Lorena, de unos 28 y 32 años aproximadamente. Tatiana un mujer reservada, precavida y con desconfianza, debo decir que la sentí incomoda al comienzo mientras nos adentramos en la conversación y mientras avanzo iba soltando una que otra sonrisa que iba construyendo confianza; Lorena era una mujer sonriente, descomplicada, de buen humor, sin tapujos para hablar y contundente en sus respuestas.

Nos fuimos para uno de los lugares donde van a quedar las habitaciones, pero que todavía no están listos por los retrasos de las obras del gobierno en esta ZVTN. Comenzamos a charlar de algo que nos unía, ellas formada en las montañas de Colombia en medio de la confrontación armada y yo formado en una Universidad de la capital, pero la boca, la sonrisa y los dientes del pueblo colombiano nuestro lugar común.

Un pequeño paréntesis antes de seguir con este escrito, pensé resumir lo hablado con Tatiana y Lorena; sin embargo, creo que su voz debe ser escuchada tal y como me lo expresaron, estas son algunas de las preguntas y respuestas de media hora de conversación, con odontólogas formadas en las FARC-EP desde los llanos del Yari:

Julián: ¿Lorena y Tatiana, cómo se hicieron odontólogas en las FARC-EP?.

Lorena: un cierto día, aquí internamente cuando uno menos piensa eligen un personal para ciertos cursos: enfermería, odontología y todo lo que usted se imagine. En eso de 2010 a 2011 en ese grupo caímos nosotras dos, entonces nos eligieron para la profesión de odontología y asumimos la responsabilidad como tal.

Julián: ¿Cuántos odontólogos hay acá?.

Lorena: somos 15 acá en esta Zona.

Julián: ¿Qué les enseñaban en esos cursos?.

Lorena: la prostodoncia, que es la de las prótesis; endodoncia que tiene que ver con las partes internas del diente, tratamiento de conductos y eso; la exodoncia, que es la extracción de la piezas dentales; la periodoncia, que tiene que ver con la enfermedades de la encía y periapicales del diente; odontopediatria que es la de los niños. Y no recuerdo cual es la otra.

Julián: ¿Cómo era el curso, cuánto duraba y quién lo dictaba?.

Tatiana: duro más o menos 5 años y tuvimos dos instructores. El camarada Yuri, con el estudiamos 2 años o 2 años y medio. Luego vino una odontóloga que se llama Jeimy que estudio en Venezuela y tuvo que darnos instrucciones aquí, entonces fueron esos dos instructores que tuvimos. Pues de ahí salimos con la teoría y nos dejaron con esa instructora que se llama Jeimy, ya con ella fue la práctica y de ahí para acá, llevamos desde el 2013 trabajando.

Julián: ¿Cuáles son los horarios de atención?

Lorena: uno cuadra con el oficial de servicio general. Empezamos a trabajar desde la 8 am hasta las 11:30 am y desde la 1 pm hasta las 4 pm. En esa trayectoria le decimos al encargado: “mande personal que necesitamos”. Váyase este y entra el otro, así.

Julián: bueno y ¿cómo era la atención para los procedimientos, quisiera que saber más de eso?.

Lorena: ya lo que tiene que ver con el consultorio atendemos casitos así, de pronto muy avanzado cuando se trata de radiografías que nosotros no tenemos el acceso a trabajar, entonces nosotros hacemos el planteamiento para que le saquen las muelas afuera, ahorita que ya se dan las posibilidades de salir. En el caso de la prótesis, internamente revisamos el paciente y si necesita una prótesis nosotros le hacemos la impresión, a veces hemos hecho las prótesis pero temporales o que duran menos. El procedimiento nosotros tomamos la impresión, sacamos el vaciado, sacamos lo que es bien la impresión para mandar afuera, lo mandan a Florencia y de allá nos regresan los puentes. Hay un contacto que nos manda lista la prótesis.

Julián: en el tema de las resinas, ¿cómo las manejan, tiene todos los colores por ejemplo?

Lorena:risas… Si, claro si, Papito lo que pasa es bueno. Me disculpa pero usted pensará que porque nosotros andábamos en la selva y eso pensará que no. Pero nosotros normalmente teníamos las guías de los colores, todo normal y las instrucciones de uso.

Julián: y con la exodoncias, ¿cómo les iba, se complicaron alguna vez?

Lorena: pues alguna vez, pero ya no. Porque no le teníamos la práctica, nos daba miedo o por el sangrado. Pero ya no, ninguna dificultad. Entonces la cogíamos con una fresa y la partíamos con fresa o con elevadores, pero al final la sacábamos toda completa. Ahorita nos toca sacar un pieza dental y aplicamos la lidocaína, todo el procedimiento y se fue para afuera rapidito. Y así doctor.

Julián: y con la endodoncia sin radiografía, ¿cómo le hacen?

Lorena: nosotros tenemos una reglita y miramos la longitud de los dientes. Entonces le metemos la reglita y el tira nervios. Entonces con la lima uno va midiendo, se tiene en cuenta el valor de los libros como referencia y el paciente por ley arrugan la cara ¿cierto? y le dicen a uno que le duele y uno para. Una ya le tiene la medida, el cálculo hasta donde puede llevar la lima o el tira nervio.

Julián: ¿Cuánto se demoran por paciente?.

Lorena: depende, como acá pasan cada 6 meses no es mucho el trabajo, cuando se está trabajando en la época de revisiones son 10 a 12 en el día. Nosotros nos tocó mucho trabajar campaña con la población civil. Con los civiles uno si tiene demasiado trabajo.

Julián: ¿Ustedes también hacían brigadas? ¿Cómo era eso?.

Lorena: Si claro las campañas cívicas, claro. Nosotros ganamos mucho pueblo con eso, tanto como persona y como organización porque la población lo miraba a uno con ese cariño. Esa vaina como que llegaron los que nos hacen sonreír.

Julián: ¿Quién ponía los recursos?.

Tatiana: la organización, todo era regalado, no se pedía un peso. No se cobraba nada, comida, agua, todo era por la organización.

Julián: ¿El tema de prevención y promoción, lo trabajaban?

Tatiana: Nosotros en la higiene también les recomendábamos mucho a ellos, que como se tenían que cepillar, como usar “Listerine”, seda dental, uno les iba dando las indicaciones.

Julián: ¿Y los compañeros, sí hacían caso?

Lorena: los guerrilleros son muy aseados; el guerrillero siempre se cepilla en la mañana y al acostarse. Es muy rarito el que se acueste sin cepillarse. Pero ellos tienen mucho cuidado con la boca. Hay pacientes que pasan y no hay necesidad de hacerles ni limpieza ni nada. El tema de las instrucciones se les da, cuando están en consulta. Se les dice: “bueno compañeros tiene que cepillarse antes de acostarse“ y se le dice cómo hacerlo.

Luego de hablar con Tatiana y Lorena, me dicen que si tenía información en el computador para compartirles videos, textos e información. Les dije que no tenía ahí, pero que me comprometía a volver o hacer llegar información para compartir experiencias con otros odontólogos, que de seguro les gustará conocerlos y conocerlas para intercambiar experiencias.

Luego de unas sonrisas finales les dije que si no le cumplía me podrían echar la madre y Tatiana con una sonrisa me dijo que en la FARC-EP, no están acostumbrados a utilizar palabras soeces. Antes de despedirme de esas dos jóvenes mujeres, me dicen que les gustaría seguir siendo odontólogas pero ya con título, que les gustaría estudiar y cumplir sus sueños.

De algo estoy seguro de esos dos seres humanos con lo que compartí y es que están comprometidas con la paz y la salud de los desposeídos. Que quieren dejar atrás ese pasado donde fueron formados como odontólogos en medio de la guerra y donde el Estado solo aparecía para amedrentar a los campesinos con fusiles y bombardeos; allí en medio de la desesperanza, nuevamente renace la oportunidad de unos jóvenes, en su gran mayoría, que desean aportarle a la gente de la región.

Tatiana y Lorena, gracias por explicarme el porqué de las sonrisas sanas y blancas de la guerrillerada o muchachada como la llama el comandante Iván a quien también le agradezco la hospitalidad. No les quepa la menor duda, que en las ciudades también hay odontólogos que luchamos por la sonrisa de un pueblo que hoy comienza a sonreír y que no terminará hasta la victoria final, que es una sociedad sin explotados ni explotadores de sonrisas libres.

 

 

 

 

 

 

 

 

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